Agenda Cultural UdeA - Año 2010 NOVIEMBRE - Page 7

ISBN 0124-0854 Nº 171 Noviembre de 2010 conocidos como planchas rupestres, sumerias y babilónicas; en el fulgor de las civilizaciones egipcia, griega, romana y china eran los rollos de papiro, pergaminos y tablillas de bambú; en la Era Cristiana pasaron a ser códices y manuscritos escribas; desde mediados del siglo XV se convirtieron en libros impresos hasta nuestros días; y en los años sucesivos serán e-books. Como se puede ver, las mutaciones se han dado en el contenedor (los sustratos), mas no en los contenidos. Debido a que nos encontramos en una época de transición por la reciente aparición del último formato, todavía no se consolida el contenedor (e-reader) más adecuado para albergarlo. Los desarrollos actuales permiten clasificar en tres los principales tipos de lectores de e-books: de tecnología de separación de partículas, como la e-ink (Kindle, Sony Reader, Nook, Papyre, etc.); de tecnología de pantallas de cristal líquido (Ipad, FLEPia, tabletas, miniportátiles, celulares, etc.) y la tecnología electrocromática (Acreo, Ntera)7. Entre estas tecnologías, la más popularizada es la de pantallas de cristal líquido, especialmente por la masificación de televisores, teléfonos móviles y computadores que, si bien permite la reproducción de millones de colores, tienen las desventajas de la reflexión de luz externa que deslumbra parcialmente al lector en ambientes con exceso de iluminación (espacios abiertos soleados o estación invernal con nieve en los trópicos) y el consumo continuo de energía; por su parte, la tecnología de separación de moléculas mejora el contraste en condiciones de luz extrema y permite dispositivos con alta autonomía energética, pero en el mercado solo circulan dispositivos en escala de grises, lo que reduce su atractivo y potencial didáctico; finalmente, queda la tecnología electrocromática que se proyecta como la mejor solución por sus múltiples características: son materiales de última tecnología que funcionan de forma similar a los pigmentos naturales al absorber luz en lugar de reflejarla; tienen memoria de estado, de manera que en cuanto se aplica una corriente eléctrica cambian de posición y la mantienen hasta tanto no se aplique otra carga, tal como lo hace la tinta electrónica, y son ultradelgados, livianos y flexibles. Infortunadamente, esta tecnología aún no se produce en escala industrial, lo que complica sus posibilidades de entrar al mercado en el corto plazo. En medio de este panorama, el