Agenda Cultural UdeA - Año 2010 NOVIEMBRE - Page 17

ISBN 0124-0854 Nº 171 Noviembre de 2010 piratería, en la medida en que, en paralelo, se dé el apoyo de los gobiernos a los contenidos legales disponibles y a buen precio. A manera de cierre No podría terminar sin al menos enunciar otra problemática: la densidad / extensión de los textos vs. la banalización / poder de síntesis de las nuevas formas de comunicación. Hace apenas unas horas, cuando estoy terminando de escribir este artículo, se ha anunciado que Amazon acaba de lanzar un formato digital para libros cortos llamado Kindle Singles, para contenidos con una extensión entre 10 mil a 30 mil palabras (para quienes usamos Twitter, podría ser el equivalente a la longitud máxima de 140 caracteres), lo que, en la versión del coloso norteamericano, es un “llamamiento a los escritores serios, pensadores, científicos, líderes empresariales, historiadores y editores”. Los libros fragmentados, adjetivo que no me gusta demasiado pero que hace referencia a los contenidos capitulares, ya han hecho su arribo. Con su reciente premio Nobel, Vargas Llosa será mucho más citado de lo que con justo mérito ha sido reconocido hasta ahora como gran escritor de la humanidad. Nuestra modesta citación apunta a recordar la posición que ha mantenido sobre el libro electrónico; él habla de una “desconfianza visceral”, por ser una banalización de la literatura si se le compara con las obras en papel. Pero también el propio Vargas Llosa anota que es un “proceso irreversible y que este formato servirá para acercar la literatura a un público más amplio”. He aquí el reto, la responsabilidad y las formas como esto puede hacerse, pese a las banalizaciones, que no faltarán, cuando el sueño de todo bibliotecólogo hoy está más que cumplido. La tecnología ha logrado con creces la bibliodiversidad y la circulación del libro, rompiendo barreras de espacio, tiempo y lugar. Lamentablemente, todavía hay quienes no quieren dar este salto o se muestran demasiado cautos cuando se trata de usar las opciones que existen para la promoción y distribución electrónica de sus contenidos. Todavía hay muchos textos que no circulan por falta de gestión en temas de derecho de autor, conocimiento de los editores o lo que yo llamaría “actitud por ponerse a la vanguardia”, cuando la tecnología nos lo permite, porque si algo nos enseña la tecnología es que podemos en un solo paso subir más de un escalón. Todo depende de saber hacerlo. La barca ya ha llegado a la otra orilla. Algunos creen que todavía no es el momento, o simplemente no lo quieren percibir. Ese 2% que muestran las más recientes estadísticas de la industria española como ingresos generados por venta de libros electrónicos, o el poco más del 9% del mercado estadounidense, pueden parecer cifras muy modestas. El tiempo (no mucho, sin duda) terminará demostrando lo que ya se vislumbra como una realidad. La cuestión será establecer qué contenidos y en qué medios estarán leyendo los lectores en breve tiempo, en qué estado del proceso estará cada editor con sus contenidos y qué libros y tipo de libros leerán los lectores (especialmente los migrantes y nativos, a los que hicimos alusión al inicio). Se acerca el día en que nuevos millones de contenidos estén disponibles ampliamente en la red de forma controlada, y que las joyas de la corona de algunos editores que no se animaron