Agenda Cultural UdeA - Año 2010 NOVIEMBRE - Page 14

ISBN 0124-0854 Nº 171 Noviembre de 2010 distribuidores, lectores) posiciones antagónicas cuando se habla de libros y de su relación con la tecnología. Hasta hace unos dos años estas posturas eran extremas entre sí la mayoría de las veces. De este tiempo para acá la postura ha cambiado por un halo de incertidumbre, resignación o espera, para saber los senderos que deberán transitarse. Algunos siguen aquellos que otros se han animado a explorar, otros, irremediablemente, siguen esperando. El contenido es el rey Me causó sorpresa escuchar de un librero argentino, en el marco de un evento especializado de la Feria del Libro de Buenos Aires, una pregunta sobre el futuro de las ferias del libro y la aseveración, por lo que venía escuchando, que éstas deberían llamarse “feria de contenidos”. ¿Premonitoria conclusión de alguien que en el noble oficio de librero y en medio de las montañas de libros que ve ir y venir, percibe que más allá del papel lo que importa es lo que estos tienen dentro, sus contenidos? Afortunadamente son cada vez menos los amigos que me dejo de ganar cuando afirmo que un editor es, ante todo, un gestor de contenidos. Lo importante no será el formato en el que éste los ofrezca (libro impreso, libro electrónico, audiolibro, videolibro, libro multimedia…), sino las múltiples posibilidades y soportes que tendrán los lectores para acceder a estos. Sin pretender ser anecdótico (pero donde más se aprende es en el diálogo con quienes, como el suscrito, estamos todo el tiempo pensando y desarrollando acciones sobre esta empresa), un colega hacía con picardía entendimiento de los especialistas, he encontrado en la Wikipedia una forma aceptable de explicarlo: “Los apocalípticos son aquellos que miran hacia el pasado y se aferran a las viejas costumbres, a las antiguas teologías y a los métodos reaccionarios de rechazo para hallar la verdad. Son los que prefieren obedecer a la autoridad impuesta, en lugar de la guía autoimpuesta del intelecto iluminado. Siguen a una iglesia y a un gobierno, se caracterizan por la devoción y el amor puros, pero no quieren reconocer al espíritu santo como la inteligencia de la que están dotados. Pertenecen a la vieja generación. Los integrados incluye a los místicos intelectuales, a los conocedores de la realidad, que no pertenecen a una religión u organización definidas, pero se consideran miembros de la humanidad, aprenden mediante los mismos símbolos y son el principio unificador que oportunamente salvarán al mundo” 5. En los últimos cinco años, especialmente, he podido constatar en diferentes actores de la llamada cadena del libro (autores, editores, impresores,