Agenda Cultural UdeA - Año 2009 JUNIO - Page 7

ISBN 0124-0854 Nº 155 Junio de 2009 Wilfredo Lam (1905-1982), La jungla, 1942-44, 240 x 228 cm., Museo de Arte Moderno de Nueva York Lo real maravilloso, como lo enunció el escritor Alejo Carpentier en la década del sesenta, tomaba las experiencias de pintores como Lam para reivindicar la preeminencia de una imagen visual que confrontaba los lenguajes de la pintura vanguardista y la cultura popular de sustrato negro o indígena, para definir lo latinoamericano. En el ensayo homónimo, se lee: “tuvo que ser un pintor de América, el cubano Wilfredo Lam, quien nos enseñara la magia de la vegetación tropical, la desenfrenada creación de formas de nuestra naturaleza ―con todas sus metamorfosis y simbiosis―, en cuadros monumentales de una expresión única en la pintura contemporánea”. Para el autor de Los pasos perdidos, Lam encarnaba la posibilidad inmejorable de que, a partir del encuentro milagroso entre arte contemporáneo y reservas ancestrales de la imaginación caribeña, tuviera lugar la búsqueda surrealista por excelencia: la recuperación de las fuentes primigenias de la creación. De ese manantial oculto, inaccesible a la sed occidental, era posible entresacar una creatividad anterior a todas las explicaciones, un hacer que antecedía a todas las construcciones. En su texto, y en la pintura de Lam, lo que había intentado infructuosamente la Vanguardia con el arte (trastrocamiento, convulsión, búsqueda de nuevos territorios) ya hacía parte de la realidad americana. Los artistas, que podían ver esto con su órgano privilegiado de visión, sólo tenían que aplicar el instrumental dado por la pintura moderna para captar lo que ya estaba en la naturaleza americana, en su sincretismo cultural y en su mixtura racial. Así, la surrealidad de la realidad americana fue asunto aceptado y al arte le quedó la tarea del develamiento y la traducción estética de una condición mágica por definición. La ubicación fronteriza de Lam (sus orígenes familiares repartidos por Oriente, Europa y El Caribe confirmaban su distancia de todo estereotipo) se añadía a la exploración que, entre cultura y naturaleza, practicaba una