Agenda Cultural UdeA - Año 2009 JUNIO - Page 4

ISBN 0124-0854 Nº 155 Junio de 2009 “All I want is a bilingual girl …(because) two tongues are better than one” En Estados Unidos la literatura cubana ha tenido vertientes también. La nostalgia a veces irritada, vengativa contra Fidel (Garbageland, de Juan Abreu), a veces en proceso de duelo (los cuentos de In Cuba I was a German Shepherd, de Ana Menéndez). A veces progresivamente desprendida, elaboradora de fantasmas (La isla de los amores infinitos). O que revive Cuba desde la memoria familiar, porque su nacimiento fue el punto cero de una vida en Estados Unidos: Cristina García (Las hermanas Agüero, Soñar en cubano, Las caras de la suerte). Sonia Rivera Valdés, con Las historias prohibidas de Marta Veneranda, se pone en el lado del humor, como Roberto G. Fernández (Raining Backwards), cuyos personajes vienen de One Thousand Fires, pueblo cubano, o comen “shrimp at the little garlic” o “pulp in its own ink”, o recitan a un tal Joe Marti. “Yo vivo en una isla antena, una isla doble...” Son las últimas páginas, repletas de fotos chicas y de negativos. No todos conocidos fuera de Cuba. Tienen el malecón al fondo. El vilipendiado Pedro Juan, decididamente calvo y provocador de Animal tropical. Alberto Garrandés, concreto por esa calle por donde va, pero en un castillo en Fake o entre ensueños en Las potestades incorpóreas. Ena Lucía Portela, con Aristófanes por dentro, pero de gesto y tono decididos, la misma decisión que le exige al lector que se adentra por La sombra del caminante. Marta Rojas, con la sonrisa abierta, está en Santiago, donde Oviedo tuvo su harem de esclavas (El harem de Oviedo). Sigue F. Mond, inevitablemente cómico también en sus historias de extraterrestres (Krónicas Korodianas). Ángel Santiesteban va tras Piñera, que quiere hacerse embalsamar en Argentina (Fumando espero). Reynaldo González reconcentrado, sopesando su prosa (Al cielo sometidos). Quedan fotos sueltas y páginas en blanco: Madeline Cámara y Víctor Fowler, con sus críticas interinas infaltables. Manuel Pereira, Senel Paz, Ronaldo Menéndez, Guillermo Vidal, Eduardo Heras León, Agustín de Rojas con su ciencia ficción; Rodolfo Paz Valero, policíaco; Mirta Yánez, el remojo de la historia; Eliseo Alberto, mágico. Con ellos, y los poetas, los teatreros, los ensayistas que aquí no se detallan, se hace otro álbum gordo. En uno y otro se siente palpitar la literatura cubana. Vital. * Mónica María del Valle Idárraga es Ph. D en Estudios Culturales de Michigan State University. Actualmente se desempeña como docente en la Maestría en Literatura y en la Maestría en Estudios Culturales de la Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá. Escribió este texto para la Agenda Cultural.