Agenda Cultural UdeA - Año 2009 JUNIO - Page 3

ISBN 0124-0854 Nº 155 Junio de 2009 pretérito. Carlos Victoria, menos virulento, periodista del Miami Herald, y uno de los fundadores de la revista Mariel, junto con Reinaldo Arenas, logró más reconocimiento que Rosales. Lo sobreviven sus novelas, Puente en la oscuridad, entre ellas y cuentos, El resbaloso y otros cuentos. … dejé enterrado mi corazón La diáspora cubana es de las más diversas y extensas del Caribe, pues a lo largo de esos cincuenta años, autores e intelectuales se han ido a poblar las latitudes más dispares. En Inglaterra, en Noruega, en Francia, en Puerto Rico, en España, en Colombia… hay escritores cubanos. Los hay que tejen su nostalgia de la isla, reconstruyendo una Cuba de ensueño, la de la infancia, la de hace cincuenta años. También los hay que entablan un diálogo con alguno de los inventores de lo cubano, Lezama Lima, por ejemplo, y en ese diálogo hallan un modo de retorno por la lengua. Esto hace René Vásquez Díaz, con La era imaginaria, un tributo con sus atributos propios. El sabor de Cuba, libro suyo de recetas cubanas entreveradas con relatos en torno a los platos, puede leerse igualmente como un gran banquete lezamiano. Jorge Ferrer suma su ópera prima, Minimal Bildung, a ese diálogo. El exilio, la memoria, la poética lezamiana, y la novela cuasi detectivesca le sirven para pintar una Cuba esquiva. Viéndolo así, solo en ese patio, alto, con falso aire de fornido, regando unas plantas, sería fácil engañarse creyéndolo blando. Es un gesto de cariño, pero a la vez, justo, limitado. Antonio José Ponte sabe contener en su escritura pasiones turbulentas con pensamiento fino. Ha dejado por un momento la mesa con un mantel donde lucen alimentos. Y la hoja a medio escribir donde se reviven Las comidas profundas. Muy tranquila se ve Mayra Montero, al lado de La última noche que pasé contigo. Gabriela Castellanos parece casi caleña ya, aunque Las guerras de Alejandra, tejida de patakís, esas historias de los orishas, tiene pleno sabor santiaguero. Reposada, y algo distante, Daína Chaviano, con sus ojos en lo paranormal (Gata encerrada). En esta otra foto, Daína está sobre-expuesta, como lo están una mujer con sombrero (Zoé Valdés), y una mujer con gato (Teresa Dovalpage). Hablan de hambre, sexo por dinero, ropa y comida, de matrimonios con vejetes, de ritos de santería. Hablan de turistas y de cubanos desde principios de los noventa, cuando empezó el Período Especial, hasta hoy. El hombre, la hembra y el hambre, Te di la vida entera, Muerte de un murciano en la Habana. Contra sus tres libros, la sobriedad de Ponte, o la mirada ajena de Los placeres de La Habana de Vicente Romero, o el documento testimonial, duro pero no chauvinista, de Habana Babilonia de Amir Valle, libros que contrarrestan ese enfoque de miseria que se ha ido haciendo estrategia para la literatura cubana en editoriales extranjeras.