Agenda Cultural UdeA - Año 2007 OCTUBRE - Page 13

ISBN 0124-0854 Nº 137 Octubre de 2007 dioses, y las plantas domesticadas su regalo a los humanos. Estas ideas fundamentales, ancladas en el pensamiento mítico sobre el cultivar y cosechar, definen dos modelos de relación con la naturaleza, cada uno de los cuales remite a prácticas sociales que Desde hace más de un siglo persiste la pregunta por los fenómenos o factores causantes del abandono de la caza, la pesca y la recolección practicadas durante miles de años como soporte de la subsistencia de las poblaciones humanas, y la adopción del cultivo de plantas, una actividad sin duda mucho más exigente y arriesgada en relación con el control de los resultados. Más inquietante es el hecho de que no se trata de una técnica inventada por un grupo, del cual se transmitió al resto del mundo, sino de una práctica desarrollada de manera simultánea e independiente por diferentes grupos y en involucran y afectan a los demás seres que la habitan. En la visión bíblica, el hombre como ser superior de la creación recibe la naturaleza para que la explote, para que tome de ella lo que necesita; la relación es funcional y utilitarista. En las cosmovisiones amerindias, la naturaleza es ante todo un espacio cósmico del que hacen parte seres de igual condición, aunque su apariencia física sea de humano, animal, planta o piedra. Cada grupo de seres habita el mundo de la misma manera que lo hacen los humanos, y tienen sus mismas necesidades. Unos y otros forman una sociedad cósmica cuyas relaciones se basan en la reciprocidad y en la co-responsabilidad. Todos los seres, además de interdependientes, son partícipes del mantenimiento del diversas regiones del trópico, tanto del Viejo Mundo como de América. Aunque se tejen diversas hipótesis, el fenómeno de la simultaneidad de los comportamientos de cuidado y siembra de plantas hace que el acento recaiga en los efectos sobre los ambientes tropicales del cambio climático que se registró entre 11.000-10.000 años atrás. En efecto, en la época del Pleistoceno en que el planeta estuvo dominado por los hielos de la última glaciación, las zonas tropicales alcanzaban temperaturas de hasta 6-7 grados menos que hoy, llovía menos y en cantidades menores, hasta mil milímetros anuales, y la humedad se había reducido entre un equilibrio del cosmos; los actos de unos tienen consecuencias sobre los otros, de modo que no se puede disponer o tomar un [[X[[H[H[Y\\Z\HHYp[H[XpۈX\H؛YKH]ZY[XXHXKH]\H\[\XXYˈۈ\؛YX[ۙ\X\HH[XpۈX[]YH[[KZ[X[H[X\[H܈Y[ˈ[\\ۙX[ۙ\X\HX\[ܘ[\HH\Y[ۙ\X[\[Z\ZH\HZ[Y‚ZY[HHYܚX[\B܈X[\ۈ[HY]XpۈZHHXY\HHܘ[p[X\[\]YH]X[\XY\H][HHX^[܈[Xp[\ݙXY\܈‚