Agenda Cultural UdeA - Año 2003 OCTUBRE - Page 37

ISBN 0124-0854 Nº 93 Octubre 2003 terminados los estudios en Vienase inicia como director y ayudante de dirección en una serie de pequeños teatros de provincia apenas tenía veinte años-o Comenzó a dirigir en 8ad Hall, un balneario cerca de Linz, luego en ciudades como Lubljana, Olrnütz y Kassel, hasta que es nombrado kappelmeister de la Opera de Praga, en donde trabaja un año y consigue el primer gran paso hacia una sólida reputación profesional, al dirigir la Novena Sinfonía de Beethoven. En 1886 deja Praga para trabajar como ayudante del significativo en la vida de Mahler: había recobrado un impulso muy fuerte en la composición, tanto que retomando los borradores comenzados en 1884, había finalizado su Sinfonía N° 1 en Re mayor, que él llamó Titán en homenaje a la novela homónima del gran romántico alemán Jean Paul Richter. Pero otra consecuencia, fatal para su estadía en Leipzig, había acontecido a causa de los meses de trabajo en Die drei Pintas. el affaire amoroso iniciado con la esposa del barón von Weber se había vuelto un secreto a voces que incomodaba a muchos en la ciudad, lo que -entre otras cosas ocasionó una pelea entre el músico y el gerente de la Ópera. Ergo: Mahler perdió su trabajo. Por suerte, el joven artista encontró enseguida una salida elegante, al ser nombrado con 28 años Director de la Ópera Real de Budapest. Al año de estar establecido en la capital húngara, Mahler tuvo la oportunidad de estrenar su Primera Sinfonía, la noche del 20 de noviembre de 1889. experimentado Artur Nikisch en la Opera de Leipzig, puesto que nunca le conformó del todo, a pesar de su real importancia. Sin embargo, la estadía en esta ciudad alemana le permitiría reavivar su veta compositiva. Durante aquel año, el joven director entabló relación con el nieto del compositor Karl María von Weber (1786-1826), un noble que mantenía el nombre de su ilustre abuelo. Así fue que el barón Karl von Weber propuso a Mahler la tarea de estudiar los bocetos de una ópera inconclusa que había dejado su abuelo, con el propósito de que completara la obra. Fue tal el entusiasmo de Mahler en el nuevo proyecto que hasta llegó a descuidar sus tareas de director; en febrero de 1888, la ópera Die drei Pintas se estrenaba con gran resonancia en Leipzig, gracias a la pluma de Mahler. Entre tanto, y como consecuencia del trabajo compositivo en una obra de otro músico, se había operado un hecho