Agenda Cultural UdeA - Año 2003 OCTUBRE - Page 36

ISBN 0124-0854 Nº 93 Octubre 2003 Gustav Malher: Sexta Sinfonía y sus Canciones sobre la muerte de los niños (Kindertütenlieder) canciones forman una entidad Indivisible. Es aconsejable evitar toda interrupción accidental y reprimir los aplausos hasta el final de la última~ Precisamente, el final del último lied (que está en la misma tonalidad que el primero) es ejemplar respecto al grado Echando un rápido vistazo a la vida del músico alemán Gustav Mahler (1860-1911) parece una gran contradicción, o al menos algo difícil de entender, que en el momento más feliz de su complicada y atormentada existencia, su composición se centrara en temas mortuorios, lúgubres, dignos del romanticismo más acendrado. Sucede que en el verano de 1904, cuando escribe el pesimista final de la Sexta Sinfonía y sus Canciones sobre la muerte de los niños (Kindert6tenlieder), Mahler tenía todos los elementos que hacen la felicidad humana: gozaba de buena de su salud, joven estaba esposa, muy la de exquisitez con que Mahler tradujo los poemas de Rückert, tanto que casi podría decirse que nos exime de leer el texto: el clima sonoro -de cámara logrado, habla por sí sólo de una aceptación serena y resignada de la tragedia. La estrofa original del último poema, teniendo siempre como sujeto a los niños muertos, dice así: 'En este clima, en estas tormentas, en este tumulto ellos están descansando, como en la casa de su madre, a salvo de cualquier tempestad, protegidos por la mano de Dios, ellos están descansando, como en la casa de su medre'. enamorado compositora Alma Schindler (con la que tenía una niña de dos años), y desde hacía siete años ocupaba quizás el puesto más La primera sinfonía de Mahler Varios musicólogos afirman que Titán no fue en verdad la primera sinfonía compuesta por Gustav Mahler, sino que antes, al menos habría escrito otras cuatro. Tal vez ese hecho aporte un argumento más a favor del rigor y el pudor con que el músico austríaco encaraba en sus comienzos la composición, precisamente su faceta artística menos reconocida a lo largo de toda su vida, en contraste con su perfil de afamado director orquesta!. Su carrera musical -una vez prestigioso que un músico podía aspiraren la Europa de principios de siglo: era el director de la Opera Imperial de Viena. La arquitectura compositiva de este ciclo de lieder resulta en todo momento eficaz y apunta siempre a reforzar la idea de conjunto integrado; el propio compositor se encargó de anotar como acotación en el encabezamiento de la partitura: "Estas cinco