Agenda Cultural UdeA - Año 2003 OCTUBRE - Page 10

ISBN 0124-0854 Nº 93 Octubre 2003 exteriormente, porque lo humano necesita la afinación de su identidad cultural, como la asimilación espontánea de su pasado, el cual debe coexistir con las nuevas formas ,devida, cuando éstas son generadas por una auténtica y profunda asimilación de lo moderno. El patrimonio cultural no debe ser sólo el objeto de nuestra preocupación y acción preservadora; lo es igualmente la circunstancia cultural que está envuelta en él, y que lo explica como objeto cultural. Es por ello que se define como bien cultural. Y este objeto, que se torna en bien cultural y que e n t o n o v a conforma, en última instancia, una pequeñísima parte del interior y recrearemos y gozaremos en su esencia, y podremos, por tanto, conservarlo y retenerlo con nosotros. Podremos incorporarlo a nosotros dinámicamente e intervenirlo con nuestras manos y mente, para transmitir esa experiencia, esa nueva conquista, a todos aquellos que vengan detrás. Sólo así dejarán de ser simples objetos sin mayores referencias o con mínimos contenidos, para irrumpir en nuestros mundos con toda la fuerza histórica de ese universo que los posibilitó. Esto será su dinámica, no patrimonio cultural, dejará de ser una simple importando que ahora seamos otros con otras expectativas y pareceres, porque de alguna manera, esos bienes culturales, ese patrimonio cultural que desapareció o que se nos legó, contribuyó a plasmar nuestro presente e inexorablemente modelará y hasta inventará nuestro porvenir. concreción material o inmaterial de la actividad del hombre, para llegar a ser la concreción, con huellas imborrables, de sus expectativas y temores, de su tecnología, de su manera de enfrentar la naturaleza y de sentir la belleza, hasta de su pensar político y religioso. Simultáneamente nos enseñará el ambiente en que trabajó y la sociedad que lo acogió o contra la cual luchó. Es preciso, entonces, acercarnos al patrimonio cultural con esa perspectiva: nos enriqueceremos Lo tangible y lo intangible Tradicionalmente, para estudiar el patrimonio cultural, se han considerado dos