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Psicología Dra. Hilda Zamora Matrimonio sin amor no es un cuento de hadas. Aunque en algunas ocasiones la pareja no tengan más remedio que soportarse el uno al otro, habrá momentos en que puedan olvidar sus diferencias y dis- frutar sin más de la compañía mutua divirtiéndose y hablando como amigos. Estas son las ocasiones propicias para recupe- rar el amor perdido. Ahora bien, el hecho de que surjan dis- crepancias no significa que el matrimonio esté sentenciado al fracaso. La cuestión es cómo se tratan las diferencias. Las parejas felices han aprendido a dialogar sobre sus problemas sin convertirse en “enemigos íntimos”. Un grupo de expertos señala que en la mayoría de los casos, el matrimonio no es sinónimo de dicha sin fin. Hay momentos maravillosos y otros muy difíciles. Una cosa es cierta: si ambos se esfuerzan y es- tán dispuestos a ceder y a buscar el bien del otro, hay buenas razones para creer que su matrimonio puede salvarse. En una sociedad con alto porcentaje de divorcios, no solo es probable que más matrimonios infelices acaben divorciándo- se, sino que más matrimonios sean infelices. Las estadísticas sobre el divorcio revelan una parte del problema. Por cada matrimonio que termina, infinidad de parejas permanecen en una situación infeliz. Carmen ha estado casada por 30 años y dice: “Éramos una familia feliz, pero los últimos doce años han sido horribles, a mi esposo no le importan mis sen- timientos”. Algunas personas que se hallan en una situación desesperada ponen fin a su matrimonio. No obstante, para muchas otras, el divorcio no es una opción. Datos estadísticos muestran que ciertos factores como los hijos, el estigma social, la situación económica, los amigos, los familiares, las creencias religio- sas, los obstáculos para divorciarse legalmente, etc., evitan la ruptura de una pareja que ha dejado de quererse. Sugerencias para salvar un Mencionaré dos factores que en ocasiones pueden contribuir matrimonio sin amor: a que el amor desvanezca. Si llegan a hacerse la pregunta “¿Aún hay esperanzas de Desilusión.- “Cuando me casé con Juan –dice Carmen-, creía poder avivar el amor que antes teníamos?” ya están en el que nuestra relación sería como la de la Bella Durmiente y camino hacia un cambio. Por ejemplo en forma individual, el Príncipe Azul, llena de amor, ternura y consideración” Sin Lee las cartas y tarjetas que se escribieron. Mira fotografías. embargo, al poco tiempo, mi “príncipe” perdió su encanto. Pregúntate: “¿Qué me atrajo de mi cónyuge? ¿Qué cualidades “Acabé llevándome una terrible desilusión”. suyas admiraba más? ¿Qué actividades realizábamos juntos? ¿Qué nos hacía reír?”. ¿Qué desafíos hemos afrontado unidos Incompatibilidad.- “Mi esposo y somos polos opuestos en casi como equipo? Después habla con su pareja de esos recuerdos. todo –vuelve a decir Carmen-. No pasa un día sin que me Una conversación que comience con las palabras “¿Recuerdas arrepienta amargamente de haberme casado con él. Senci- cuando...?” puede ayudarles a ambos a reavivar los senti- llamente somos incompatibles”. De recién casada Carmen no mientos que una vez los unieron y la posibilidad de disfrutar tardó en descubrir que su esposo no era el que parecía en el un futuro juntos. noviazgo. Esto es porque el matrimonio pone de manifiesto rasgos de la personalidad que ellos mismos desconocían antes “El matrimonio es tratar de de casarse. solucionar, entre dos, problemas que nunca habrían surgido al estar solos” Los seres humanos a veces nos dejamos llevar por la influencia Eddy Cantor. poco realista del amor que se muestra en numerosas pelícu- las, libros y canciones populares. Es cierto que el matrimonio ¡Suerte! Hilda Zamora 12 TM MAGAZINE 15 de noviembre de 2018