12052013 QUE 02_08_46 - Page 26

Padre Andrés Cuaresma: un viaje interior de 40 días Hoy celebramos el primer domingo de Cuaresma. La Iglesia nos invita a emprender, durante cuarenta días, una peregrinación interior con el fin de prepararnos para conmemorar los grandes misterios de la redención: la pasión, muerte y resurrección del Señor. estupidez! ¡Qué incapacidad de mirarnos al espejo! Estamos engañados si creemos que todas nuestras decisiones han sido acertadas, que todas nuestras palabras han sido prudentes y pronunciadas en el momento oportuno, que siempre hemos sido objetivos y justos en nuestros juicios. El intenso ritmo de la vida contemporánea nos obliga a atender múltiples compromisos, lo cual es causa de preocupaciones y dispersión; no tenemos un objetivo definido, sino que estamos atendiendo asuntos que nos distraen. La Cuaresma es tiempo de reflexión y de interioridad: es una oportunidad de hacer un alto en el camino. Durante la Cuaresma, la Iglesia nos invita a recorrer un camino que nos conduce al interior de nosotros mismos, superando las innumerables distracciones del mundo exterior. Este encuentro con nosotros, sin otro testigo que nuestra conciencia, deberá́ permitirnos reconocer el pasivo de egoísmo y negatividad que hemos venido acumulando y tomar las medidas para hacer los correctivos necesarios. Ahora bien, no se trata de un simple proceso psicológico de introspección; este encuentro con nosotros mismos lo realizamos en presencia de Dios y preguntándonos qué pide Dios de nosotros. El evangelista Marcos nos dice hoy una frase bien conocida: “Arrepiéntanse y crean en el Evangelio”. Según el Diccionario arrepentirse significa “pesarle a alguien haber hecho o haber dejado de hacer alguna cosa”. El arrepentimiento exige una alta dosis de sinceridad para ser capaces de reconocer nuestros errores, y no salir en búsqueda de disculpas y justificaciones. Lo más común es señalar al culpable fuera de nosotros. Vivamos la Cuaresma como un tiempo de interiorización, conversión y preparación para la Pascua. Los seres humanos somos implacables en nuestras críticas al gobierno, a la Iglesia, a los jefes, a los compañeros de trabajo, a los parientes. Y somos excesivamente benévolos con nosotros mismos pues siempre encontramos mil disculpas para justificarnos. Y peor aún cuando decimos: “Yo no me arrepiento de nada; si pudiera volver a comenzar, haría exactamente lo mismo”. ¡Qué 26 ¡Que tengan un buen inicio de semana! Andrés Arango Párroco TM MAGAZINE 8 DE FEBRERO DE 2018