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Psicología Dra. Hilda Zamora LA LLEGADA DE TAMARA Les comparto una historia narrada por su madre, de una bebé muy especial llamada Tamara. que fue una decisión acertada porque gracias a eso Tama- ra pudo independizarse un poco de mi y viceversa todas las mañanas sufría al dejarla. Ahora soy consciente que en esa etapa inicial dejé a muchas personas de lado es- pecialmente a mis otras dos hijas. Después de un tiempo, dejé de trabajar, con el apoyo de mi esposo, y vi que era lo mejor para todos. Cambié algunas terapias de Tamara para la mañana, así en la tarde podía tener más tiempo para mis otras hijas, que necesitaban de ese tiempo. He contado con el apoyo invaluable de muchas personas de mi esposo, de mis padres, de mi familia y de amigos Yo soy católica, y al principio sentí enojo hacia Dios. Pensé que él me había defraudado, pero ahora me doy cuenta que él no me defraudó, más bien me envió un regalo un premio, porque para tener un hijo especial hay que ser un padre especial, ahora más que nunca estoy convencida que él sabe porque hace las cosas. Tamara ahora está por cumplir los cuatro años y su llegada nos ayudó a apreciar cada logro de ella que tal vez con nuestras hijas mayores no tuvimos el suficien- te tiempo de hacer o tal vez que como se esperaba que caminen al año y así lo hicieron fue como un paso más, en cambio con Tamara es diferente, cada día me sorpren- de más, me sorprendí tanto el día que ella comenzó a uti- lizar gestos y señas para comunicarse con nosotros ahora ella está comenzando a hablar y para mí no hay sonido más bello que su voz. Cada logro en ella es de mucho esfuerzo, y le pone bastante empeño a las terapias y todo estimulo que le presentamos. Yo solo veo con alegría y gratitud el futuro, veo una niña feliz una niña que es amada por muchas perso- nas, y ella nos devuelve su amor en cada gesto”. Espero les haya gustado la historia de Tamara. “Tamara es mi tercera hija. Todo mi embarazo transcurrió normal, el nacimiento de Tamara fue ¡fabuloso! me recu- peré muy rápido, todo iba igual que con las hermanas, hasta que a los 4 meses yo comencé a notar que ella no avanzaba en las etapas de desarrollo, me llamó la aten- ción un poco pero no le di mucha importancia, siempre poniendo algún pretexto, que esta mucho tiempo alzada, que es muy mimada, pero cada vez me preocupaba más, comencé a notar que babeaba en exceso, que quería que se mantuviera sentada y no lo conseguía, todas estas du- das duraron hasta los 7 meses, en el que acudimos a una cita con la Neuropediatra. A mi esposo y a mi nos dieron el diagnóstico, “Su hija tiene un síndrome causado por una malformación en el cerebro, su niña tiene Síndrome Perisilviano Congenito Bilateral” Yo estaba inmóvil no tenia pensamientos en ese momento, lo único que recuerdo es que la Dra. nos dijo que era un síndrome poco conocido que no había mucha información y muchas cosas más...de pronto fue como si despertara del sueño y le dije: Qué tengo que hacer para que mejore...ella me miraba y seguía explicando las cau- sas y demás, eso no me importaba yo solo quería saber cómo podía mejorar a mi hija. Ese día llore, toda la tarde, toda la noche, lloraba con mi hija pero creo que ese día llore todo lo que tenía que llorar en ese momento realicé todos los pasos del duelo: la negación, el enojo y final- mente la aceptación... creo que fue lo mejor porque de ahí para adelante solo ha sido luchar por mi hija y tratar que ella salga adelante. Tamara iba a terapias todos los días, nos volvi- mos dependientes la una de la otra, hasta que me llama- ron para volver a mi trabajo, cosa que estuve a punto de rechazar, pero fue la estimuladora temprana que atendía a mi hija quien me animo que vuelva a trabajar y creo 18 Saludos, Hilda Zamora. TM MAGAZINE 11 DE ENERO DE 2018